“A juzgar por las apariencias esto es estúpido, porque, por temperamento, que es la VERDADERA Ley de Dios, muchos hombres son cabras y no pueden evitar cometer adulterio cuando tienen oportunidad; mientras que hay gran número de hombres que, por temperamento, pueden mantener su pureza y dejan pasar la oportunidad si la mujer no tiene atractivos. Pero la Biblia no permite el adulterio en absoluto, pueda o no evitarlo la persona. No acepta distinción entre la cabra y la tortuga, la excitable cabra, la cabra emocional, que debe cometer adulterio todos los días o languidecer y morir; y la tortuga, esa puritana tranquila que se da el gusto sólo una vez cada dos años y que se queda dormida mientras lo hace y no se despierta en sesenta días.” (pág. 58)
Una vez, en casa de un amigo leímos en alguna parte, un libro creo, una suerte de elogio de Bolaño hacia Mark Twain; ante eso señale mi desconocimiento sobre Mark Twain, pero ya que Bolaño lo decía podría concederle la razón. Tiempo después desde ese mismo amigo llegó a mis manos “Cartas a la tierra” de Mark Twain, primer libro que leo de ese autor. Por lo bajo, decir que me sorprendió; que no me lo esperaba. Me costó agarrarle el hilo, debo confesar. Esto pues es un original relato que más que relatar, opina. Eso rompía con mis expectativas y dificultó el comienzo, pero enriqueció el resto del proceso de lectura. Lo que relata, que por cierto que también lo hace, es una suerte de otra versión emanada de la opinión (de un personaje). En ese sentido el libro ralla la insolencia y de paso cuestiona supuestos y principios de nuestra Sociedad. De ahí la cita elegida.



