“A juzgar por las apariencias esto es estúpido, porque, por temperamento, que es la VERDADERA Ley de Dios, muchos hombres son cabras y no pueden evitar cometer adulterio cuando tienen oportunidad; mientras que hay gran número de hombres que, por temperamento, pueden mantener su pureza y dejan pasar la oportunidad si la mujer no tiene atractivos. Pero la Biblia no permite el adulterio en absoluto, pueda o no evitarlo la persona. No acepta distinción entre la cabra y la tortuga, la excitable cabra, la cabra emocional, que debe cometer adulterio todos los días o languidecer y morir; y la tortuga, esa puritana tranquila que se da el gusto sólo una vez cada dos años y que se queda dormida mientras lo hace y no se despierta en sesenta días.” (pág. 58)

Una vez, en casa de un amigo leímos en alguna parte, un libro creo, una suerte de elogio de Bolaño hacia Mark Twain; ante eso señale mi desconocimiento sobre Mark Twain, pero ya que Bolaño lo decía podría concederle la razón. Tiempo después desde ese mismo amigo llegó a mis manos “Cartas a la tierra” de Mark Twain, primer libro que leo de ese autor. Por lo bajo, decir que me sorprendió; que no me lo esperaba. Me costó agarrarle el hilo, debo confesar. Esto pues es un original relato que más que relatar, opina. Eso rompía con mis expectativas y dificultó el comienzo, pero enriqueció el resto del proceso de lectura. Lo que relata, que por cierto que también lo hace, es una suerte de otra versión emanada de la opinión (de un personaje). En ese sentido el libro ralla la insolencia y de paso cuestiona supuestos y principios de nuestra Sociedad. De ahí la cita elegida.

¿Por qué no somos todos como hermanos? ¿Por qué la más bondadosa de las personas oculta siempre algo a los demás? ¿Por qué no manifestamos al instante lo que llevamos en el corazón, aun sabiendo que no son palabranzas lanzadas al viento? Todos aparentamos ser mas adustos de lo que somos en realidad, como si temiéramos rebajarnos al demostrar nuestros sentimientos demasiado pronto.” (pag. 64)

El primer libro que leí de Dostoievski fue Crimen y Castigo, lo que dejaba la vara muy alta para todos los otros libros que habían de venir. El leer Noches Blancas fue como volver atrás, a veces creía incluso estar leyendo los sentimientos de Raskolnikov, sus angustias y complicaciones. Una vez más Dostoievski no deje de sorprenderme con la complejidad psicológica de sus personajes; y, relatando una historia poco original de amores y desamores, arma un librito en el cual la originalidad nuevamente (como Crimen y Castigo) más que recaer en la historia, recae en el cómo se cuenta, en el desde dónde se cuenta. Así, en base a los diálogos de dos protagonistas, los miedos de aquel hombre poco sociable se entremezclan con la ingenuidad de aquella joven; ambos relatan sus historias, sus temores y desesperanzas; y se acompañan en sus distintas soledades.

Se los recomiendo.

22/11/2009

Ceguera

"yo mismo he tenido una súbita percepción, la de la urgencia de reparar, de combatir la ceguera.(...) ¿O será porque este nuestro mundo necesita combatir las sombras? No sé. Pero si puedes ver, repara."
José Saramago (Leer texto completo)

Nuevos tiempos se avecinan. Estoy seguro de que si Pilar y yo fuéramos a Estados Unidos, la policía de fronteras ya no secuestraría nuestros ordenadores para copiarles los discos duros.” (Perro de agua en El cuaderno, José Saramago. Pág. 213). Ese pasaje me hizo recordar a un buen librito de Galeano (Apuntes de fin de siglo), donde su texto “Mea Culpa” decía: “Hace un cuarto de siglo, quise viajar a los Estados Unidos por primera vez. Fui al consulado, pedí la visa. El formulario preguntaba, entre otras cosas: ¿Se propone Ud. asesinar al presidente de los Estados Unidos de América? Yo era tan modesto que ni siquiera me proponía asesinar al presidente de Uruguay; pero respondí: sí. Estaba seguro de que la pregunta era una broma, inspirada por mis maestros Ambrose y Mark Twain. El consulado me negó la visa. Mi respuesta era una mala respuesta.”
Más que referirme acá a las políticas “preventivas” o “defensivas” de EEUU. Quería mencionar que al leer a Saramago, y hacerme recordar a Galeano, me hizo volver unos años atrás hasta el primer vínculo que hice respecto a estos dos autores. Leía las “Venas abiertas de América Latina” (Galeano) en la micro, cuando alguien (que después llamaría “el niño de la micro”) se acercó, me entrego un papel y bajo de la micro. En el papel decía escrito que era un buen libro; y que él tenía un video de la belleza de pensar creo, donde debatían Galeano y Saramago; por si me interesaba. Ese era el primer libro que leía de Galeano y me estaba gustando bastante pero yo no conocía a Saramago. Nunca conseguí el video. Pero de una u otra forma llegué a Saramago, y hoy es, uno de mis favoritos.

"El día 22 de Julio de 2005, un ciudadano brasileño(...) fue asesinado en Londres, en una estación de metro, por agentes de la policía metropolitana que lo confundieron, dicen, con un terrorista(…) No lo detuvieron, no lo prendieron, lo derrumbaron violentamente y le dispararon diez balas, siete de ellas en la cabeza. Desde el primer día, Scotland Yard no hizo otra cosa que ponerle obstáculos a la investigación. No hubo juicio. La fiscalía impidió que los policías fuesen incriminados y el juez le prohibió al jurado que pronunciara una sentencia condenatoria…” (Leer texto completo).
Mapuches, estudiantes, civiles a fin de cuentas. Cabe hacerse la pregunta:
¿Cuándo la policía dejará de confundirse?

“Izquierda

Nosotros tenemos razón, la razón que asiste a quien propone que se construya un mundo mejor antes de que sea demasiado tarde, pero o no sabemos transmitir a los demás lo que es substantivo en nuestras ideas, o chocamos con un muro de desconfianzas, de prejuicios ideológicos o de clase que, si no logran paralizarnos completamente, acaban, en el peor de los casos, por suscitar en muchos de nosotros dudas, perplejidades, esas sí paralizadoras. Si el mundo alguna vez consigue a ser mejor, solo habrá sido por nosotros y con nosotros. Seamos más conscientes y estemos orgullosos de nuestro papel en la Historia. Hay casos en que la humildad no es buena consejera. Que se pronuncie alto la palabra Izquierda. Para que se oiga y para que conste.

Escribí estas reflexiones para un folleto electoral de Izquierda Unida de Euzkadi, pero también pensando en la izquierda de mi país, en la izquierda en general. Que, pese a lo que está pasando en el mundo, sigue sin levantar la cabeza, como si no tuviera razón. (José Saramago, El cuaderno, pág. 210)”

Matices al respecto. Saramago tiene razón: a veces nos falta orgullo, nos falta pararnos altivos a decir lo que pensamos sin miedo al reproche. Nos falta demostrarnos orgullosos de ser comunistas.

Pero a veces sucede todo lo contrario; la izquierda suele caer en el extremo opuesto: la soberbia. A veces ella enceguece y no deja ver las buenas propuestas ajenas, hace creerse dueño de la razón, y eso niega el debate y el dialogo. Seamos más humildes, pero sin perder nunca el orgullo.

Hoy, como todas la mañana manejaba hacia la U y recibí "La hora" en la esquina de Bilbao con Vespucio. Aprovechando las rojas para leerlo me encontré con la noticia "Continúa violación a DD.HH. en Cuba"; nada nuevo ni poco acorde a lo que la prensa chilena suele relatar sobre ese país. Lo que me llamo la atención, no mentira (es habitual que en Chile así suceda como para hablar de llamar la atención), pero en fin a lo que quiero referirme es que acá señalan como indicador de violación a los DDHH que "40 personas han sido detenidas desde 2006 por ser contrarias al régimen castrista", los que nos da un promedio de unas 13 o 14 personas por año. No pretendo en este escrito presentar una defensa de Cuba (que podría hacerlo, pero no es a lo que quiero abocarme), sino que quería señalar simplemente a raíz de esto la falta de autocrítica: los chilenos hablamos de que hay violación a los DDHH por detener a 13 o 14 personas por año por ser oposición, cuando acá se está matando a gente en la araucanía por lo mismo... Cuando nos manifestamos y llega el guanaco, ¿no es precisamente porque somos oposicion?... La marcha por la pildora del día después tenia policías que efectivamente resguardaban a los marchantes, por el contrario las marchas por una mejor educación tienen a las fuerzas especiales, al guanaco y al zorrillo esperando para rociarnos. Eso es represión a la oposición. Y en Chile sucede todo el tiempo; ya he hablado de esto, pero una vez marchando con no más de 30 personas por la vereda llevando velas (en símbolo de que la educación ha muerto) llegó el guanaco a reprimirnos. Eso no era bajo ninguna justificación desorden publico: era simplemente manifestar una postura distinta y eso se castiga con el guanaco si no es con más... Otros ejemplos son los dirigentes estudiantiles a los cuales la policía ha encerrado en las micros, golpeado y dejado botados después... Hay mas ejemplos, pero acá solo quería decir que no sé con que autoridad moral tantos políticos y periodistas chilenos resaltan la violación a los DDHH en Cuba (de hecho es casi lo único que dicen de dicho país) y callan ante la ocurrida en Chile. Falta autocrítica. Sobra hipocresía.

13/11/2009

...

Desaparece, desvanécete de este cuerpo inerte que te ampara: exhausta acaba el día de vergüenzas y has de la noche tu paraje. Que la luz sea tan tenue que ya no puedas ver, que nos depare un mar de lágrimas, un derrumbe: ¡que se caigan los muros, y los pisos!; y de ti, no quede más que verdades. Desparramadas por la tierra húmeda que embarrará tus ropajes, te dará vergüenza. Vergüenza de quien espera. Que se acabe al fin el tiempo y con él las esperas, que sin acuerdos no allá de ti anhelo. Que si quieres me sorprendas, pero sin anhelos por favor sin esperanzas; sin ensueños ilusos de que te acordarás de mi. No, mejor seguir durmiendo y humedecer las sabanas en ese respirar agitado. Mejor seguir durmiendo y caerse de la cama, mejor seguir durmiendo, pero sin sueños, sin delirios, sin tropiezos.


“… No consigo ver a los señores cardenales y a los señores obispos trajeados con un lujo que escandalizaría al pobre Jesús de Nazaret, apenas cubierto con su túnica de pésimo paño(…) Estos señores se suponen investidos de un poder que sólo nuestra paciencia ha hecho perdurar. Se dicen representantes de Dios en la tierra (nunca lo han visto y no tienen la menor prueba de su existencia) y se pasean por el mundo sudando hipocresía por todos los poros. (…) Por lo visto, parece que alguien tendrá
que tirarle un zapato a uno de esos cardenales.”(Vaticanadas, Saramago)
Dada mi formación, fui católica hasta eso de los 15 años cuando decidí que no me gustaba aquella institución que se llamaba iglesia… Es una institución machista, retrógrada e hipócrita. Los lujos con los que viven las esferas del poder eclesiástico me parecían incongruentes con el discurso que se predica. No consideraba justificada la autoridad del papa; ni la de los sacerdotes en la confesión; ¿por qué ellos estarían más cerca de Dios como para absolvernos de nuestros pecados? En fin, la institución me hizo perder todo el respeto al catolicismo y el texto de Saramago, además de generarme simpatía con eso de tirarles un zapato, me hizo recordar algunas fotos vacacioneras:


“¿Habrá leído el dignísimo fiscal de Badalona Los Miserables de Víctor Hugo, (…) Si es así, permítame una pregunta: ¿cómo osa (si el verbo le parece demasiado fuerte que use cualquiera de los equivalentes) pedir un año y medio de prisión para el mendigo que en Badalona intentó robar una “baguette”…” (fragmento de “Pan”).
Leyendo esto me daba entre risa y rabia… ¿Y a “esto” llamamos democracia?... Vuelvo al primer debate presidencial: Arrate fue el único que reconoció que para atacar la delincuencia hay que atacar la desigualdad... Los hechos por Saramago mencionados no muestran más que una ignorancia profunda, por parte de aquel juez, sobre las causas por las que alguien habría de robar pan, demuestra una ignorancia profunda a las condiciones a las que Arrate hacía referencia... Si tuviera hijos y no comida para darles yo también robaría pan; y no creo que por ello mereciera castigo… Ronda en mi cabeza la canción de Silvio (Playa Girón): “Si alguien roba comida y después da la vida qué hacer, ¿hasta dónde debemos, practicar las verdades?”

Cuando todo terminó fui a abrazar a Marcos y entonces él me dijo a oído, con voz casi susurrada: “No nos abandones”. Le respondí en el mismo tono: “Tendría que abandonarme a mí mismo para que eso sucediera” ("No nos abandones").
¿Y cuántos no se abandonaron? La cifra estadística llega a dar miedo ¿No son tantos los que se rinden? No hay conducto lógico entre la petición y la respuesta; el que el abandonarlos implique abandonarse a sí mismo está lejos de asegurar el no abandono de la causa. ¿Cuántos así lo hicieron? ¿Cuántos de los que ayer lucharon hoy descansan en sus casas? ¿Cuántos vieron morir a sus compañeros y hoy yacen ajenos, mientras avanza en este suceder inquieto la sociedad de consumo?
Insisto: la estadística da miedo… Confieso que alguna vez, en mi ingenua niñez pensé en escribir una carta a la Catalina adulta que un día llegaría; y así, si es que aquella se había rendido (ojalá no)  viera los viejos sueños de aquella que un día fue niña y la nostalgia, junto a la rememorada convicción, la hicieran volver a la trinchera…. Alguien dijo que nunca olvidemos al niño que tenemos dentro… yo digo que no olvidemos las convicciones, que no perdamos la esperanza, que no abandonemos nuestra lucha… si quienes permanecen inmutables al suceder actual, creyendo imposible la victoria, trabajaran por ella, sería cada vez más posible y cercana…  alguien dijo por ahí: “si el presente es de lucha el futuro es nuestro”.

En “Baltasar Garzón 2”  el autor escribe:

… de lo que se habló fue de Justicia. Y de sentido común: de los delitos que no pueden quedar impunes, de las víctimas, que tienen que ser resarcidas, de los tribunales, que tienen que levantar alfombras para ver qué hay por debajo del horror. Y tantas veces, por debajo del horror hay intereses económicos, delitos claramente identificables perpetrados por personas y grupos concretos que no pueden ser ignorados en estados que se proclaman de derecho. Quién sabe si los responsables de los crímenes contra la humanidad, que de otra forma no puedo llamar a esta crisis financiera y económica internacional, no acabarán procesados, como en su día lo fueron Pinochet o Videla u otros dictadores terribles que tanto dolor sembraron. Quién sabe.
Leyendo eso, simplemente sentí que era un imperativo el no callar: no podemos ser más cómplices, testigos mudos, de aquello…
…Hoy me enteré de que Piñera pretendía ampliar la ley de amnistía. ¿No es una burla hacia los derechos humanos su existencia como para hacerla más extensiva? Si bien su posible elección como presidente puede que sea democrática de origen; nunca será democrática en su contenido…
La nefasta posibilidad de que efectivamente el candidato de la Alianza sea nuestro futuro presidente, hace ver ingenuidad en las palabras citadas. Pero no se puede perder la esperanza.



Niña feliz de pocas sonrisas se enamora de niño poco egoísta. Se siente cómoda entre sus sabanas. Segura entre sus brazos. Niña de pocas sonrisas siente vivir nuevamente algo diferente. No es primera vez que se enamora, que la invade ese deseoso anhelo de encontrarse en contacto con su tacto, de amanecer al lado de aquella mirada, de desayunar junto a esa sonrisa. Niña de pocas sonrisas nunca había tenido algo así con alguien así; acostumbrada a la autorreferencia y un poco a la egolatría le sabe a novedad la falta de egoísmo del niño poco egoísta, le sabe original sus atenciones. Niño poco egoísta suele ofrecer solución a sus mañoseos, o al menos un abrazo. Ella se contenta con ello. Niña de pocas sonrisas cree que la sencillez y el anhelo inconcluso de simpleza de niño poco egoísta la ha conquistado. Cree que la congruencia de ritmos no deja de encantarla. Niña de pocas sonrisas quisiera dormir con él esta noche y muchas otras, pero se contenta con recordar las muchas lunas que compartieron en aquel país extranjero. Aquellos recuerdos hacen a niña de pocas sonrisas sonreír, activar en un gesto esos músculos que suelen ser flojos, como todos los otros de su cuerpo; ¿Saben qué es lo que más hace sonreír a niña de pocas sonrisas? Niña de pocas sonrisas sonríe cuando niño poco egoísta le regala una sonrisa o una mirada. Niña de pocas sonrisas cree que niño poco egoísta la mira lindo, y recordando aquellos ojos hacia los de ella, esboza en un fallido intento una sonrisa al revés; aún no logrando imitar ese gestito tan característico de niño poco egoísta, disfruta el cómo se siente hacer lo que en ella es una mueca fea y en él una razón de alegría. Niña de pocas sonrisas no deja de sorprenderse de cómo se ha ido dando todo. A veces tiene un poco de miedo por ello, como no suele tenerlo en estos dominios. Niña de pocas sonrisas no quiere tener miedo, y no deja que ello la domine, lo minimiza; y al recordarse en sus brazos siente que está donde más quisiera estar, y con eso le basta. Niña de pocas sonrisas está feliz con su historia y con la felicidad del niño poco egoísta. Niña de pocas sonrisas se emociona ante bailes sin música, y cosquillosos besos; se emociona entre recuerdos varios de hace algunas horas; y quiere repetirlos una y otra vez en la cabeza, a ver si vuelve a disfrutar tanto como en aquellos momentos. Niña de pocas sonrisas llega a casa entre los canticos de los pajarillos; mira el cielo estrellado en el contaminado Santiago, y siente que es demasiado perfecto para una noche primaveral. Gira la llave en la chapa de la puerta, mientras piensa que la sonrisa que dibuja en su rostro podría levantar sospechas. Tal como lo que siente la hace sospechar. Niña de pocas sonrisas a ratos cree que es irreal y requiere que algo le compruebe que no es mentira. Niña de pocas sonrisas al sentir esas innegables ganas de decir “te quiero” no necesita pruebas; ya puede seguir soñando.
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cuento por yo :P

26/10/2009

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Quizás los días deambulan en este ir y venir… quizás las inseguridades reaparecen en el letargo de lo que ha sido… quizás no me atrevo a decir, quizás no me atrevo a pedir… será que los días transcurren veloces en la infinidades de existencias, será que son fugaces las sonrisas; será que me tambaleo, que me inclino, que caigo?